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Me llamo Maximino y tengo 44 años. Practico karate por segundo año. Todo empezó por casualidad. Un día fui al gimnasio con mi hijo porque quería apuntarse para hacer pesas, y le acompañé para hablar con el director del gimnasio. Entonces le pregunté que podía hacer yo, una persona de 43 años que en aquel momento llevaba una vida bastante sedentaria y que no hacia ejercicio físico hacía ya muchos años. Entonces él me dijo que hiciese karate, yo un poco acojonado, le dije, que como iba a hacer karate a mi edad, a lo que él me contestó que el karate es un arte marcial que se puede practicar a cualquier edad. Yo no muy convencido le dije que como llevaba mucho sin hacer nada, primero iba a ir al gimnasio a hacer un poco de bici, pesas y esas cosas que se hacen, para ponerme un poco en forma. Empecé ha hacer mis primeros pinitos, con migo iba Jesús, un compañero que en ese momento ya hacia karate también y me habló mucho sobre este deporte, algunas veces mientras estaba haciendo mis tablas de ejercicios coincidía con los chavales y chavalas que iban al Tatami a hacer karate, los veía entrar contentos y salir más contentos todavía, eso me daba un poquito de envidia sana, y yo pensaba porque no podía intentarlo, igual encontraba esa satisfacción que veía reflejada en las caras de esos jóvenes y algunos mayores como yo. Me decidí, fui a hablar con el profesor, le dije que me gustaría probar para ver si era capaz de aguantar los entrenamientos. El me dijo que encantado, que fuese a algunas clases sin compromiso alguno, y así empezó todo. Fui a hacer la prueba y me quedé, me gustó me encandiló, creo que fue el descubrimiento más importante para mi persona en los últimos años, disfruto de lo lindo en las clases, y cuando salgo me encuentro francamente bien, me siento mucho más relajado más sereno, más ágil, más vivo en definitiva, porque en realidad creo que lo más importante que me aportó el karate fue vida. Trabajo en un bar y la gente de mi edad me dicen que estoy loco, que eso es para los chavales, que como a mi edad voy a hacer tal cosa; pues están equivocados lo puedo hacer y encima salgo muy beneficiado de ello. Tengo que decir que por ese tiempo también empezó a clases mi hermano Higinio 2 años más joven que yo, por las conversaciones que tenemos puedo decir que siente las mismas vibraciones positivas que yo. Hablamos del karate como arte marcial, y el karate como filosofía , que esa es otra, los beneficios mentales que la filosofía del karate puede aportar a tu mente, yo por lo menos así lo experimento.

En definitiva he de decir que me encuentro muy contento practicando karate y espero que la salud me permita poder disfrutar de ello mucho más tiempo.

Algo que no puedo olvidar, es decir que además del karate hay una persona que tiene que ver mucho en todo esto, creo que tiene un merito importantísimo, y que probablemente nunca se lo agradezca todo lo que se merece el SENSEI (maestro-profesor) o tal vez el amigo Ramón. Por tanto, gracias Ramón por haberme abierto las puertas de este mundo tan fantástico que es el karate.

También me gustaría invitar a aquellas personas que sientan inquietud por este arte marcial, a que lo intenten seguro que no se arrepentirán.

Un saludo a tod@s mis compañer@s y aficionados en general al karate.

Maxi

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